Primer encuentro

Tomás Miklos


Apenas fue ayer que comencé a creer que ahora todo iría bien. Ella logró desprenderse de sus anquilosadas telarañas grises. Tocó tierra y las mandó al demonio. Estaba desnuda y libre al fin.


Él surgió del mar. Emergió de sus profundas llagas y se plantó frente a ella como triunfador. No quedó huella de las dificultades que había enfrentado para llegar.


Ambos translucían ternura e ilusiones castas. Ni qué dudar que andaban en busca del amor. Una vez frente a frente, levantaron la mirada con temor. Los dos se asustaron al mismo tiempo. Como una espantosa mancha de tinta, sus pasados se precipitaron sobre ellos.


Ella saltó para atrás, se sacudió la tinta y huyó hacia su telaraña. Él se lanzó al mar, se lavó y se perdió para siempre.


Pasarán muchos años de nuevo hasta que alguno de los dos vuelva a intentar amar.

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